Introducción
Nacer, crecer, reproducirse y morir, son los momentos trascendentales de la vida de los seres humanos. En todo grupo y en toda cultura se celebran de acuerdo a la particular concepción del mundo que los rodea.
En México los días primero y dos de noviembre se conmemoran como los "días de muertos", festividad que en el calendario social, agrícola y religioso representa uno de los acontecimientos de mayor importancia.
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 | Postraos, aquí la eternidad empieza y polvo es aquí la [...] |
| © José Luis Bravo |
La costumbre de ofrendar a los muertos es una muestra del crisol de razas que conforma el México actual. Principalmente entre las comunidades indígenas y campesinas, el muerto es un ente que requiere satisfacer sus necesidades básicas a través de ofrendas, costumbre prehispánica que se conserva en la tradición contemporánea. Por otro lado, necesita ser ayudado a "bien morir" por medio de servicios y oraciones como lo señala la tradición católica.
Ante esta perspectiva, la muy particular costumbre de ofrendar a los muertos cobra gran importancia ya que, irónicamente, es a través del culto a los muertos que se refuerzan los lazos de parentesco, el intercambio económico, la unidad y la identidad, no sólo a nivel familiar y de comunidad, sino también de cultura nacional.
Es nuestro deseo mostrarles, en esta ocasión, las festividades de los días de muertos entre el grupo étnico zapoteca, localizado en los valles centrales del extraordinario Estado de Oaxaca, en el sureste mexicano.
Los invitamos a participar con nosotros de esta celebración.